Estoy seguro de que más de una vez, al pasar cerca de una entidad financiera, nos habrá llamado la atención los carteles que tienen expuestos. La mayoría de ellos hacen referencia a porcentajes de productos bancarios que acaban con la palabra TAE. Y de hecho, una de las preguntas más habituales de cualquier cliente de un banco es, precisamente, qué es eso de la TAE.

La TAE tiene dos significados diferentes: Tasa Anual Efectiva y Tasa Anual Equivalente y pese a no significar exactamente lo mismo, representan el interés asociado a una inversión o a un crédito, por ejemplo. Es decir, la TAE será el interés efectivo y anual al cual nos prestan el dinero o la rentabilidad que esperamos obtener por nuestra inversión. Continue reading

Ante la sequía de crédito, muchas pequeñas empresas se ven obligadas a buscar alternativas de financiación para poder salir adelante. Es más, existen muchas ocasiones en las que las empresas no pueden comenzar su actividad profesional por no disponer de los recursos necesarios como para capitalizar una sociedad de forma adecuada.

Para facilitar este difícil tránsito, existen unas entidades, llamadas sociedades de capital riesgo, cuyo objetivo principal consiste en la toma de participaciones temporales en el capital de empresas no cotizadas, generalmente no financieras y de naturaleza no inmobiliaria, ofreciendo los recursos que las empresas necesitan bien para iniciar su actividad o bien para mejorar su solvencia. Continue reading

Normalmente, los grandes inversores colocan sus capitales en productos financieros con el objetivo de obtener la máxima rentabilidad. Para lograrlo, manejan una serie de algoritmos y estrategias que permiten realizar el control y seguimiento de su cartera en todo momento, comprando o vendiendo en función del precio al cual desean realizar su transacción. Es decir, realizan una estrategia activa de inversión.

La mayor parte de inversores minoritarios, en cambio, realizan una gestión pasiva de su inversión. Su objetivo es colocar sus ahorros en productos financieros, como acciones o productos de renta fija, que proporcionan una renta anual con el objetivo de minimizar el riesgo, pero sin llevar un control tan detallado o exhaustivo como la inversión activa. Continue reading

Una de las mayores disyuntivas que tiene todo ahorrador es escoger el producto de inversión que mejor se adapte a sus objetivos de rentabilidad y aversión al riesgo. No son pocas las personas que han hecho caso omiso al famoso refrán nadie da duros a cuatro pesetas, creyendo que existen productos de inversión sin riesgo y con una elevada rentabilidad.

Este binomio rentabilidad-riesgo se traduce en dos tipos genéricos de productos: los productos de renta variable, más arriesgados pero con unos rendimientos esperados más altos, y los productos de renta fija, más seguros pero con una rentabilidad más baja o incluso negativa si tenemos en cuenta la inflación. Si el objetivo de todo inversor es maximizar el valor de su inversión, ¿merece la pena invertir en productos de renta fija? Continue reading