Los nuevos medios de pago han permitido posibilidades de pago nunca vistas hasta la fecha. Cualquier de nosotros dispone de una o varias tarjetas de crédito con las que realizar los pagos habituales en nuestro día a día o para comprar por Internet, lo que ha servido para no tener que llevar dinero encima.

Con la consolidación de las tarjetas bancarias como nuevos medios de pago, también ha habido un repunte de las tarjetas de fidelización ofrecidas por las grandes superficies y comercios especializados. Se trata de tarjetas que sirven para obtener descuentos por compras en estos centros y que, en ocasiones, sustituyen a las propias tarjetas bancarias.

Sin embargo, sucede que las propias tarjetas de crédito permiten obtener un descuento en algunos comercios como las gasolineras o algunos supermercados mayor que las propias tarjetas de fidelización. En este caso, ¿con qué nos quedamos? ¿Es mejor pagar con una tarjeta de crédito o con una de fidelización?

Tarjetas de fidelización, para volver al mismo establecimiento

Tarjeta de créditoLos grandes reyes de la fidelización son las grandes superficies como Alcampo, Carrefour y, por supuesto, El Corte Inglés. No podemos olvidar cuál es el objetivo final de estas tarjetas: fidelizar al cliente ofreciendo suculentos descuentos para repetir la compra en ese establecimiento. Por esta razón, las tarjetas de fidelización ofrecen descuentos, pero no en esta compra sino en las siguientes; es lo que se conoce como descuento diferido.

Con esta premisa, tendríamos que hacernos la pregunta: ¿hemos quedado conformes con el servicio como para volver? Si la respuesta es sí, merece la pena contratar una tarjeta de fidelización mientras que si la respuesta es no, lo mejor es no pensar en ello. No obstante, dado que se trata de tarjetas gratuitas y seguras, no corremos ningún riesgo ni incomodidad en su contratación más allá que sea un bulto más en nuestra cartera.

El caso de las gasolineras

El caso paradigmático es el de las gasolineras, en el que se puede pagar tanto con tarjeta de crédito como con tarjeta de fidelización. Como hemos dicho, estas últimas tienen la ventaja de que son gratuitas y seguras, en el sentido de que no corre riesgo su pérdida puesto que no están asociadas a una tarjeta o cuenta bancaria. De hecho, su gratuidad es un punto a tener en cuenta, ya que podemos obtener tantas tarjetas de fidelización como creamos conveniente sin coste.

En este sentido, dado que los mayores descuentos corresponden a tarjetas de fidelización (el Club Carrefour, por ejemplo, ofrece un descuento del 8% en el precio del carburante en las gasolineras), lo ideal es llevar una tarjeta de fidelización de cada gasolinera (o, en general, de cada establecimiento comercial que las acepte) y, opcionalmente, una tarjeta de crédito que nos proporcione los mejores descuentos en nuestra gasolinera habitual.

Conviene recordar, no obstante, que de nada sirve pagar con tarjetas de fidelización si el precio por litro de gasolina está más barato en otra gasolinera incluso sin descuento. Por esta razón, conviene comparar los precios de las gasolineras previamente con el objetivo de obtener el precio más barato.

Las tarjetas de crédito han emergido de forma notable en los últimos años debido al auge de las nuevas tecnologías y medios de pago. Las grandes superficies, a su vez, han aprovechado este tirón para tratar de fidelizar al cliente lo máximo posible gracias a las tarjetas de fidelización. En realidad, se trata de dos conceptos compatibles de pago, ya que es posible llevar una o varias tarjetas de crédito y, al mismo tiempo, una o varias tarjetas de fidelización.

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