Recientemente conocíamos la noticia de que el Tribunal Supremo invalidaba las cláusulas suelo en aquellas hipotecas constituidas en las que no se hubiera notificado al cliente de la existencia de esta limitación. Puede que no esté dicho todo en este asunto, ya que demostrar si el banco notificó al cliente puede resultar bastante difícil y los procesos pueden alagarse bastante, ya que habrá que considerar cada caso por separado. Pero ¿qué es la cláusula suelo? y ¿por qué está habiendo tanta polémica en torno a ella?

Hasta ahora, cuando se firmaba una hipoteca, dentro de la enorme cantidad de puntos y condiciones que se incluyen en el contrato, hay un par que establecen la cláusula suelo y la cláusula techo. Estas dos condiciones establecen los límites inferiores y superiores a los que podrán llegar los tipos de interés que se aplican durante la amortización del préstamo. Son cláusulas que se aplican en los créditos que disponen de un tipo de interés variable.

Cláusula sueloEn los préstamos con tipo variable, el porcentaje de interés que se paga varía en función de un índice de referencia. De forma periódica, normalmente 6 meses o 1 año, se revisa el tipo de interés aplicado y se recalcula el importe de cada cuota. En el caso de las hipotecas, el índice de referencia que se utiliza en la amplia mayoría de contratos crediticios es el Euribor, un indicador vinculado al mercado interbancario europeo.

Cuando el Euribor baja más allá del límite impuesto por la cláusula suelo, los tipos de interés aplicados no bajan más de este límite. Tampoco exceden el límite de la cláusula techo en el caso de que el Euribor suba. La polémica creada en el último año con estos límites es que muchísimos cliente no conocían la existencia de ellos, y con la bajada tan abultada del Euribor se han encontrado con que las cuotas de su hipoteca no han disminuido.

Además, en muchos casos, la cláusula se sitúa en valores elevados, beneficiando de forma descarada a los bancos. Éstos se han excusado en la existencia de un límite superior, que habitualmente también está situado muy arriba. Por otra parte, es un claro ejemplo más de que la gente no suele leer ni entender lo que firma, y las entidades financieras se aprovechan de ello. Es conveniente seguir unos consejos antes de contratar un préstamo.

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