Los depósitos bancarios son instrumentos de ahorro que ofrecen las entidades financieras para que los clientes depositen su dinero a cambio de una rentabilidad que suele expresarse en un % TAE. Ofrece menos rentabilidad que otras fórmulas como la renta variable o los fondos de inversión, pero también es un producto mucho más seguro y sencillo para cualquier cliente que lo contrate.

También denominados de forma genérica como renta fija, los depósitos bancarios son la fórmula más utilizada por los bancos para conseguir liquidez. Captan el ahorro de los ciudadanos, a veces con agresivas campañas de publicidad en la que compiten por ofrecer una mayor rentabilidad, y luego este dinero lo utilizan para conceder préstamos y reinvertirlo en otros productos financieros.

Plazo fijoLa rentabilidad de los depósitos bancarios va ligada a los tipos de interés oficiales y a las necesidades de liquidez de los bancos. Aunque en ocasiones se pueden producir situaciones excepcionales en las que se limite los intereses que abonan los depósitos para que haya más liquidez en el mercado. Es lo que se produjo en Enero de 2013, cuando el Banco de España limitó la renta fija a un máximo de un 3%.

El dinero de este tipo de producto de ahorro está garantizado por el Fondo de Garantía de Depósitos de Entidades de Crédito que es un organismo público que cubre hasta 100.000 euros de cualquier producto de ahorro de renta fija o de fondos de inversión en caso de que la entidad financiera no pueda hacer frente a la devolución del dinero.

Tipos de depósitos

A plazo. En este tipo, se fija un plazo para la devolución del dinero depositado. El plazo suele ir de 1 a 12 meses, cuanto más tiempo se deje el dinero, más rentabilidad se obtendrá. En este caso, el dinero no puede tocarse durante el plazo acordado y si, de forma excepcional, se extrae antes, se aplica una penalización en forma de una rentabilidad menor.

A la vista. Son depósitos flexibles en los que el dinero puede extraerse y depositarse cuando el cliente desee. Esta libertad se traduce en una rentabilidad bastante inferior a los de plazo fijo. Una modalidad de este tipo son las cuentas de ahorro, que también varían los intereses que otorgan en función de otros factores, como la domiciliación de la nómina, de recibos, etc.

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