Las tarjetas bancarias tiene muchas ventajas a la hora de pagar, proporcionando comodidad y seguridad, además de no tener que llevar el dinero en efectivo. Los dos princiaples tipos de tarjetas que existen son las de crédito y las de débito. En la primera el dinero se nos presta para pagarlo más tarde, mientras que en la segunda el cobro se realiza en el momento.

diferencias-tarjetasAunque las tarjetas de crédito siempre han sido más utilizadas, en los últimos años esta tendencia se ha invertido. Debido a la mala situación económica se ha producido un descenso en el uso de las de crédito, debido a que la gente evita endeudarse más y a que las entidades ya no conceden este tipo de tarjeta de forma tan fácil. A continuación exponemos las características principales de cada una.

Tarjetas de crédito

  • Pagos aplazados. Es la principal particularidad de las tarjetas de crédito. Los pagos que hagamos no se abonan en el momento, si no que se los pagaremos más tarde, normalmente al mes siguiente o en varios plazos.
  • No hace falta tener dinero en la cuenta. Podemos realizar pagos aunque no tengamos suficiente dinero en nuestra cuenta, ya que no se cobra en el momento.
  • Requisitos. Para disponer de una tarjeta de crédito hay que cumplir una serie de requisitos, ya que se trata de una forma de financiación, por lo que el banco tiene que asegurarse que somos solventes y podemos afrontar los pagos que hagamos con ella.
  • Más seguridad. Estas tarjetas disponen de seguros que protegen contra el fraude y contra los defectos que podamos encontrar en los artículos que compremos. Además, también pueden disponer de otros tipos de seguros como los de viaje.
  • Posibilidad de endeudarse en exceso. Es el doble filo de las tarjetas de crédito. Aunque suelen disponer de un límite de gasto, podemos llegar a acumular mucho saldo pendiente si no vamos con cuidado.

Tarjetas de débito

  • Cobro inmediato. Las compras que realizemos a débito, se nos cobrarán inmediatamente en la cuenta corriente a la que van siempre asociadas.
  • Hay que disponer de dinero en la cuenta. Como el pago no se aplaza, es necesario disponer de dinero suficiente en nuestra cuenta. Si no tenemos suficiente dinero normalmente el banco rechazará el pago.
  • Disponibilidad de dinero en cajeros. Aunque con las tarjetas de crédito también es posible obtener dinero en cajeros, suelen cobrarte comisión por hacerlo.
  • No disponen de seguros. Tienen menos seguridad que las de pago aplazado.
  • Control del gasto. Con las tarjetas de débito podemos ver en tiempo real los pagos que hemos realizado consultando un extracto de cuenta y además sólo gastamos el dinero que tenemos, ya que si no disponemos de saldo no podremos comprar con ellas

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