Cuando una empresa necesita liquidez, lo más normal es que vaya al banco a solicitar un préstamo o una línea de crédito. De este modo, obtiene recursos económicos con los que acometer sus inversiones o realizar los pagos pendientes, como las nóminas o los compromisos con sus proveedores.

Sin embargo, la concesión de un crédito no es la única forma de financiación con la que cuentan las empresas. Es habitual que, sobre todo en los pagos aplazados con los clientes, la empresa acuda al banco para que éste le adelante la parte que el cliente todavía no le ha pagado. Este tipo de financiación se conoce como el descuento de efectos.

El mecanismo es muy sencillo: un proveedor vende una determinada mercancía a su cliente y éste aplaza el pago a, por ejemplo, 180 días, emitiendo para ello el conocido como efecto comercial, como una letra de cambio o un pagaré. La empresa proveedora, durante esos casi 6 meses no podrá contar con ese dinero y, en muchas ocasiones, le puede suponer un problema grave de liquidez.

Para evitar este problema, el proveedor puede acudir al banco con el efecto y la factura para descontarlo, es decir, para que el banco le anticipe una parte del total del pago pendiente por la venta de su mercancía. El banco, a su vez, será quien, una vez transcurridos los 180 días, exigirá el pago a la empresa cliente y se quedará con otra parte del pago, llamado descuento, en concepto de cobro por los servicios prestados, obteniendo de esta manera un beneficio por la gestión del cobro.

Descuento de efectosDe este modo, la empresa proveedora obtiene liquidez a través de una forma de financiación diferente al tradicional crédito bancario. No obstante, es habitual que las empresas no presenten un único efecto comercial al banco, sino varios. En este caso, se reúnen varias facturas y efectos en lo que se conoce como una remesa de efectos.

¿Y si el cliente no paga?

La deuda contraída al anticipar el pago de un pagaré o cualquier otro tipo de efecto comercial tendrá como deudor último a la empresa proveedora. El banco exigirá el pago al cliente que emitió el pagaré, pero si este no paga, el banco cobrará a la entidad proveedora el importe prestado. La compañía podrá en ese caso reclamar el dinero al cliente por via judicial o renegociar el cobro con la entidad financiera.

Hay otra operación posible a realizar por el tenedor de un pagaré, conocida como endoso. Mediante esta opción, se transmite a un tercero todos los derechos derivados del mismo, haciendo que este deba responder en caso de que el cliente no pague cuando corresponde. Así, el banco ejercerá sus derechos y reclamará el dinero a los endosantes, que responderán con sus propios bienes.

El descuento de efectos: otra opción para obtener financiación

El descuento de efectos constituye, por tanto, una vía adicional para la financiación empresarial. Hay que tener en cuenta, no obstante, que este método de financiación no es válido para todas las empresas, sino únicamente para aquellas que aplacen el pago de las mercancías a sus clientes. Un supermercado o un kiosko, por ejemplo, cuyos pagos se realizan en el momento, no pueden recibir anticipos de sus ventas porque el pago ya se realiza al contado.

No obstante, se trata de una fórmula de financiación que depende en gran medida de la liquidez de los bancos; la restricción de crédito también ha afectado al descuento de efectos y muchas empresas han visto mermada su liquidez en los últimos años.

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