La recuperación del sector inmobiliario comienza a ser un realidad, aunque todavía de forma tímida. Y los bancos, una vez superada la crisis de liquidez de hace unos años, vuelven a centrarse en lo que realmente saben y deben hacer: prestar dinero.

En este contexto, los bancos españoles se encuentran enzarzados en plena guerra por vender su principal producto entre el público general: las hipotecas. Tras años de sequía crediticia, y con un importante stock de vivienda por vender, las entidades financieras compiten para ofrecer un diferencial más barato que la competencia, en un contexto en el que el precio del dinero está cercano al 0%. Este tipo de créditos ya encadena cuatro meses seguidos con precios a la baja.

El sector se muestra prudente al hablar de la reactivación del mercado, a pesar de la incipiente recuperación. En todo caso, no se considera que la concesión de nuevas hipotecas supere a los préstamos que todavía están pendientes de amortización. La necesidad de volver al negocio tradicional comienza a apremiar a las entidades financieras españolas, muy limitadas en su capacidad de generar ingresos por el escenario de dinero «gratis» que se vive en la Eurozona.

La conocida como guerra de las hipotecas es ya todo un hecho. La entidades bancarias se disputan las nuevas operaciones no solo abaratando los precios, sino que han empezado a ampliar la esfera de potenciales clientes con una rebaja del umbral mínimo de ingresos exigidos para financiar este producto.

Los diferenciales que ofrecen las entidades bajan ya en la mayoría de los casos del 2%, aunque vinculados a la contratación de seguros de hogar y la domiciliación de la nómina. Las principales entidades bancarias ya disponen de diferenciales por debajo del 2%: BSCH, BBVA, CaixaBank, Banco Sabadell, Banco Popular, Bankinter, Abanca, Catalunya Bank, KutxaBank, Ing Direct y Evo. Y cada día se suman más entidades.

Guerra hipotecasEstas políticas responden a una necesidad de la banca por volver a aumentar los ingresos por los intereses de las hipotecas. En la actualidad, el saldo hipotecario está cayendo y seguirá haciéndolo en los próximos meses a no ser que los bancos pisen el acelerador en la concesión de préstamos hipotecarios, algo complicado a fecha de hoy.

La caída del saldo hipotecario responde a dos factores: a una menor concesión de hipotecas nuevas y a que las que se prestaron en la época del boom empiezan a amortizarse más rápidamente. Por ello, las entidades bancarias han lanzado esta “agresiva” campaña para contratar más hipotecas.

Actualmente, el diferencial más bajo está en KutxaBank, se encuentra en el 1 %. Tiene una pequeña trampa, puesto que sólo es ofrecido a sus mejores clientes, que según esta entidad financiera son aquellos que ganan más de 3.000 € al mes (una cantidad que es difícil a la que lleguen muchas personas). Pero una vez que una entidad financiera se ha atrevido a ofrecer ese diferencial, ¿Cuánto tardarán las demás? Es cuestión de tiempo.

En los últimos días, también se ha detectado que las entidades financieras, una vez exprimidas al máximo las rebajas en los tipos de interés para comercializar hipotecas vía diferenciales, estarían comenzando a recurrir a la menor exigencia de las vinculaciones y a mejorar el LTV (mide el préstamos ofrecido en función del valor del activo que va a ser adquirido, generalmente las viviendas) de los clientes.

La actual situación de la banca la obliga a ofrecer políticas de captación mucho más importantes y atractivas a ojos del cliente. Pero tenemos que tener claro que se trata de bancos y tener mucha calma y comparar, siempre y cuando tengamos clara la situación económica propia, antes de lanzarnos a contratar una hipoteca.

Los diferenciales seguirán bajando y nadie sabe dónde está el suelo pero, una vez que se agote esta posibilidad, es más que probable que los bancos comiencen a rebajar otras condiciones de acceso a los préstamos. Nosotros, como consumidores, seremos los más beneficiados.

Artículo publicado el 14 de Abril de 2015.

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