El gobierno ha aprobado recientemente una medida que prohíbe la concesión de hipotecas con plazos de amortización superiores a 30 años. Una recomendación que ya realizó hace unos meses el Banco de España para atajar el sobreendeudamiento de la población. Según nuestra opinión, se trata de una buena medida pero que llega muy tarde, ya que si se hubiera tomado hace 15 años se hubiera evitado uno de los factores que hincharon la burbuja inmobiliaria y que nos ha llevado a la actual situación de crisis económica.

hipotecas-30-anosLos préstamos hipotecarios que superan los 30 años suponen cerca de un 13 por ciento del total de hipotecas activas actualmente, por lo que esta medida supondrá un importante cambio en el mercado crediticio. Al limitar el plazo, se limita también el acceso a la financiación de inmuebles a las personas con rentas más bajas y supone un extrangulamiento más para el mercado hipotecario, pronunciando aún más la caída sin frenos que experimenta desde el año 2008.

Préstamos a menor plazo implican mayores cuotas, por lo que los requisitos para su concesión se elevarán, ya que será necesario un mayor poder adquisitivo para poder hacer frente a los pagos. Pero también implican menores intereses, por lo que al finalizar la amortización se habrá pagado mucho menos. Sin embargo, este endurecimiento de los requisitos supone también un nuevo empujón al mercado del alquiler, que no para de subir en cuanto a números de contratos, aunque sigue bajando en coste debido a la gran oferta de viviendas vacías.

Entre los años 2004 y 2008 se llegaron a conceder hipotecas de hasta 45 y 50 años, es decir, para personas mayores de 20 años supone acabar de pagarla una vez se haya jubilado. Además, estos préstamos tan largos comportan un pago total de intereses que puede llegar a ser superior al 50% del precio de la vivienda. Por ejemplo: Un préstamo de 100.000 euros al 3% de interes a devolver en 40 años, supone una cuota de unos 358 euros, pero el total de dinero que se devuelve es de casi 172.000 euros, es decir, hemos pagado un 72% más de lo que vale el piso. Y siempre suponiendo que los tipos de interes no suban durante los 40 años.

Es una medida que ayuda al mercado inmobiliario a volver a la situación pre-burbuja, cuando los préstamos hipotecarios se concedían con mucha más precaución por parte de las entidades y como mucho por el 80% del valor de tasación, como está volviendo a ocurrir en la actualidad. Por desgracia son medidas que llegan tarde y que debieron tomarse mucho antes para evitar la escalada de precios que se produjo hasta el año 2008 y que ha desembocado en la actual crisis.

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