Muchos son los expertos que han advertido de forma sistemática que, con el diseño actual del sistema público de pensiones, será muy difícil pagar las prestaciones a los futuros pensionistas conforme vaya llegando el momento de su jubilación. En 2051, el número de personas trabajando será el mismo que el número de personas inactivas por lo que, en caso de que no se reestructure de forma completa el sistema, los futuros jubilados tendrán graves problemas para cobrar su prestación.

En este contexto, cobran especial protagonismo los planes de pensiones privados, un producto financiero que se utiliza como complemento a nuestra pensión pública pero que, dadas estas circunstancias, empieza a tener una importancia clave a la hora de disponer de ahorros suficiente para atravesar la última etapa de nuestra vida de forma digna.

¿Cuándo abro mi plan de pensiones?

planes-pensionesA diferencia del sistema público de pensiones español, en el que los cotizantes (población activa) de la actualidad pagan las prestaciones (población pasiva) de la actualidad, en un plan de pensiones privado la prestación satisfecha en el momento de la jubilación dependerá de las aportaciones que hayamos ido realizando a lo largo de toda nuestra vida laboral y, por tanto, la prestación guardará estrecha relación con tales aportaciones.

Es decir, la prestación recibida en el momento de nuestra jubilación estará compuesta por todas y cada una de las aportaciones realizadas en toda la vida laboral más los rendimientos que el plan de pensiones haya ido devengando, en función del perfil que hayamos contratado (garantizado, renta fija, renta mixta, renta variable…).

En este sentido, cuanto antes contratemos nuestro plan de pensiones, más cantidad de dinero podremos ir aportando de manera periódica y mayor será la prestación recibida en el futuro. Pero, además, hemos de contar con el enorme potencial del interés compuesto que, en palabras del financiero alemán Rothschild, es la octava maravilla del mundo.

Los rendimientos obtenidos en los primeros años se capitalizan, es decir, se suman al capital del plan de pensiones. Los rendimientos obtenidos en los años sucesivos se obtienen, por tanto, a partir del nuevo capital constituido (aportaciones realizadas + rendimientos obtenidos), lo que puede hacer que el capital constituido en este producto financiero acabe creciendo exponencialmente.

Plan de pensiones para mi jubilación: caso práctico

Por ejemplo, imaginemos dos personas que deciden abrirse el mismo plan de pensiones, con una rentabilidad fija del 3% anual, aportando las mismas cantidades totales (100.000 euros), pero a diferentes edades. Juan se lo ha abierto a los 30 años y Felipe a los 50 años. Ambos tienen previsto jubilarse a los 65 años.

Juan aportará unos 238 euros al mes (2.856 euros al año) durante estos 35 años mientras que Felipe aportará 555 euros al mes (6.666 euros al año) durante 15 años. Puesto que Juan ha abierto el plan de pensiones con bastante anterioridad, percibirá una prestación mayor a los 65 años. Juan obtendrá un capital total estimado en el momento de su jubilación de 180.673 euros mientras que Felipe, habiendo realizado la misma aportación, recibirá un capital de, aproximadamente, 159.248 €, es decir, 21.425 euros menos.

Por este motivo, es importante que todos los que os estéis planteando abrir un plan de pensiones, lo hagáis cuanto antes. Además, las personas jóvenes suelen abrirse un plan de pensiones con mayor riesgo y, por tanto, mayor rentabilidad esperada, mientras que las personas en edad más adulta suelen ser más conservadores en este sentido.

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