Con el reciente episodio de Chipre, en el que se bloquearon los depósitos de miles de ciudadanos y en el que, finalmente, parece que se hará una quita a los depósitos que no tienen garantía estatal que puede superar el 50%, los ahorradores europeos le han visto las orejas al lobo y han empezado a preocuparse por su dinero depósitado en los bancos.
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